Esta mañana, he tratado de añadir más dinero en mi móvil, porque la noche pasada le llamé a mi papa en los EEUU y despúes de sólo diecisite minutos, mi crédito de diez euros hubiera gastado. La mujer en la tienda de Movistar era muy ayudable y simpática, pero no podía ayudarme porque su sistema del ordenador era un poco disponsable, así que, el hombre anónimo en la tienda al mismo tiempo, que oyó mi situación, me acompañó a un locutorio y tradució para mi, sin segunda consideración. La gente aquí en Madrid ha sido increíblemente ayudable a mi, siempre estoy pensando que estas cosas, estos encuentros nunca occurría en los EEUU, o algo, en las ciudades grandes de los EEUU, pero quizás mi percepción de americanos es demasiado exigente, demasiado tosco. En realidad, soy de una ciudad muy pequeña en un estado igualmente pequeño, así que, no sé que donde las origenes de estas opiniones de mi eran formadas, pero si esta experiencia me ha enseñado alguna cosa, es que mi mente necesito sea más y más abierta que antes.